El cuento de la Buena (Abuela) Pipa (Lados Indeterminados Comentados: Complementa, Refuerza y Reformula el relato anterior)


(transcripción incompleta, fragmentaria y desordenada, realizada a partir de un cassette TDK de 60 minutos. La grabación fue interrumpida varias veces. El orden no es confiable. El transcriptor hizo pausas, retrocedió, avanzó, dudó. Nada garantiza que lo escuchado haya ocurrido así.)

—¿querés que te cuente el cuento de la buena pipa?

[ruido de cinta floja. zumbido eléctrico constante]

—Bueno…

[pava silba. alguien mueve una silla]

—No… no era así… eso fue después —dice la abuela—. Primero no había nada de eso.

[pausa larga]

—Antes del diluvio.

[rebobinado abrupto]

—No había heladeras.

—Ni medidores —agrega, como si corrigiera a alguien que no habló.

[golpecito seco contra el micrófono]

—Eso vino después. Mucho después. Cuando ya había números.

[el transcriptor pausa la cinta]

(acá la abuela mira fijo un punto que no es nadie. No parpadea. Después sigue.)

[cinta vuelve]

—En Egipto, si un rey quería hielo, mandaban camellos. Cruzaban el desierto. Días. Semanas.

—¿Y no se derretía?

—A veces sí. A veces no llegaba.

—¿Y entonces?

—Nada. No pasaba nada.

[risa mínima]

—Eso es lo que no entienden ahora.

[cinta se estira]

—No había culpa. No había apuro. No había bullying del hielo.

—Después vinieron las heladeras —dice—. Y con las heladeras vinieron los problemas.

[ruido rítmico. algo gira]

—¿Escuchan?

—No se escucha nada.

—Exacto.

[el transcriptor anota: en este punto señala la pared]

—Ese gira aunque no lo mires.

—¿Qué?

—El medidor.


Interludio desordenado (lado B mezclado)

(voz que no es la de la abuela, pero tampoco claramente otra)

Yo giro.

No siempre giré así.

Antes giraba lento. Después aprendí a apurarme.

A mí me bajaron de un barco. No era el único. Éramos muchos. De hierro, de vidrio, con números.

No vinimos por las indias.

Vinimos por el cero.

Por el cuarzo.

Por la memoria.

Yo no consumo. Yo registro.

Eso es peor.

[el transcriptor pausa]

(cuando dice “extraterrestre”, la abuela abre los ojos grandes grandes, dilata las pupilas y el tono de la piel se le vuelve gris con un leve verde petróleo. No sé si lo hace a propósito.)

[cinta sigue]

—Extraterrestres —dice la abuela—. Eso también puede ser.

—¿Quiénes?

—Los que miden todo.

[ruido blanco]

—Las casas estas… —retoma de golpe— no las hicieron para vivir bien. Las hicieron para aguantar.

—¿Aguantar qué?

—El calor. El frío. Los gobiernos.

—¿Y la yerba?

—La yerba sabe esperar.

—Corrientes. Misiones. Catamarca —enumera sin orden—. Ahí el tiempo crece en plantas.

[la cinta se corta y vuelve]

—Antes del diluvio no había cuentos.

—¿Qué había?

—Memoria.

—¿Y después?

—Después hubo que repetir.

[ruido del medidor vuelve, apenas]

—¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?

—Abuela, ya lo contaste.

—No.

[pausa muy larga]

—Este es otro.

—¿Cuál?

—El mismo.

[fin abrupto]


(nota del transcriptor encontrada en la caja del cassette)

El cuento no empieza donde uno cree.
Cuando parece que vuelve a empezar, en realidad nunca se había detenido.
El giro ya estaba ocurriendo.

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