Tonto o Hijo de Puta (Asistido por IA)


- Una de dos: o sos muy tonto o sos muy hijo de puta. Pero yo me inclino por que sos un flor de hijo de puta. Ni un tonto sería tan vil - dijo el profesor a su ayudante, mientras los alumnos parecían congelados dentro de una gelatina sin sabor, de forma cúbica, que ocupaba todo el salón.

- Sólo fue una idea, para mejorar el experimento... ¡podíamos lograr la síntesis del 115! - atinó a responder el ayudante (o quizás fue un poco más desubicado que el profesor, pero a veces la memoria se va suavizando con el tiempo, a fuerza de tanta puteada sin sentido), mientras bajaba la vista, evitando la furia del profesor.

- ¿Entonces, pedazo de mierda, decime por qué, pudiendo elegir entre alguno de los doscientos cincuenta y dos isótopos estables, te fuiste a la reconcha de la puta que los parió? -

-... es que... los elementos pesados... -

- ¡LOS ELEMENTOS PESADOS ME LOS PASO POR EL ANILLO DEL ANO, EL FORRO DEL CULO, Y ME CHUPAN TRES HUEVOS! - gritó completamente colorado el profesor, que a esa altura ya tenía la corbata aflojada y el birrete inclinado como un satélite borracho.

Las clases de astrofísicoquímica de nanopartículas siempre fueron interesantes, pero creo que ese sí fue un día digno de recordar. Un punto de inflexión. Un antes y un después. Literalmente: el día y la noche.

Una alumna levantó la mano tímidamente, como si cortar esa gelatina que los envolvía fuera un pecado sin perdón. Tal vez se sentía culpable por interrumpir un espectáculo que alguna cámara intentaría transmitir mientras los algoritmos de ética y buenas costumbres de la Facultad Estelar intentaban censurar y reemplazar los diálogos. Y si podían (y claro que podían), los algoritmos conductuales predecían un insulto con un 85% de acierto dos segundos antes de que se pronuncie, y con un 99.9% de acierto a menos de 10 milisegundos. Tiempo más que suficiente para reemplazar cualquier exabrupto por ciertos términos menos soeces y chabacanos, para no dañar el buen gusto de las personas de bien y lectoras del Blog.

- Disculpe, profesor... ¿lo de los isótopos estables entra en el parcial? -

El silencio aturdía. El segundero del cronovisordigital sonaba como pistón de motor steering, aunque cada vez más y más fuerte. La gelatina entera temblaba al ritmo del pulso del silencio en el tiempo, como una cuenta regresiva de una bomba a punto de explotar.

Las manos del profesor no paraban de agitarse en el aire. Abrió la boca con el gesto de furia más indescriptible. Él lo sabía... esto no se podía simplemente cancelar, detener, minimizar, corregir... No se podía.

El sector completo desapareció en fracciones diezmillonésimas de partes más pequeñas que un instante sin tiempo. No hablo del salón ni de la estación facultad orbital: hablo de todo el sector de esa galaxia. Como un tornado feroz, hambriento, voraz, insaciable, el horizonte de sucesos se fue comiendo un brazo, y luego otro, hasta que toda la galaxia fue un reflejo oscuro en una piedra de obsidiana.

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