Proyecto: Planta-Zion - (22): 🌪️ La Planta-Mutante de Planta-Zion

 (bestiario incompleto y absolutamente real)

🌸 Introducción

En Planta-Zion no creemos en plantas “normales”.
Creemos en plantas cuando pasan cosas.

Porque cuando el entorno calla,
cuando la luz miente,
cuando el viento llega tarde
o la noche se hace la distraída…
la planta no se rinde: improvisa.

Y ahí empieza el espectáculo.

Antes de hablar de plantas mutantes, respirá

Si llegaste hasta acá buscando certezas, fórmulas exactas o un diagrama técnico con flechitas…
tranquilo, no estás perdido: simplemente estás leyendo el blog equivocado 😌

Planta-Zion no es un manual de instrucciones.
Es más bien un cuaderno de campo escrito con mate, donde anotamos lo que realmente pasa cuando cultivás en un planeta vivo y no en una estación espacial con aire acondicionado.

Acá asumimos tres cosas básicas que todo autocultivador tarde o temprano descubre:

  • que las plantas no leyeron el manual,

  • que el ADN improvisa cuando el entorno calla,

  • y que cuando algo sale “raro”… casi nunca está mal: está respondiendo.

Si alguna vez viste:

  • un cáliz que parecía semilla pero era otra cosa,

  • una flor que amagó banana y después se arrepintió,

  • una planta que dijo “ok, nadie me poliniza, me encargo yo”,

entonces bienvenido.
Este artículo no viene a juzgar eso.
Viene a nombrarlo sin miedo y con humor.

Porque en Planta-Zion sostenemos un mantra simple:

La mutación no es un error.
Es una respuesta creativa al silencio del entorno.

Lo que sigue no es una lista botánica.
Es un catálogo de rarezas reales, vistas por cultivadores reales, en patios reales, bajo soles que valen por mil LEDs y con luxómetros pochos de celular.

Prepará el mate.
Ajustá la mirada.
Y recordá:
si una planta cambia de forma,
no es traición genética…
es adaptación poética.

.


🌼 El cáliz travieso que parecía semilla (pero no)

Lo mirás y decís:
uh… acá hay semilla.

Lo volvés a mirar.
Lo tocás.
Esperás.

Y no.
Se abre apenas y adentro no hay descendencia,
hay intención.

Un cáliz que se infló solo para ganar tiempo.
Un bluff evolutivo.
Póker botánico cara de nada.


🍌 El temible cáliz que abre para mostrar bananitas amarillas

Este ya lo conocemos todos.
El momento “epa”.

Asoman las bananitas,
finas como antenas de radio AM,
listas para largar nubes microscópicas
que no cruzan dimensiones,
pero sí armarios mal ventilados.

No es maldad.
Es pánico elegante.

La planta diciendo:
“si nadie viene… voy yo”.


🌿 El dulce cáliz que se llena de hojitas y terpenos

Este es el romántico.

Nada de semilla.
Nada de polen.

Se repliega sobre sí mismo
y empieza a fabricar perfume.

Hojitas chiquitas, enrolladas,
proporción Fibonacci sin haber leído a Fibonacci,
todo cubierto de resina
como si dijera:

no voy a dejar herencia,
pero voy a dejar recuerdo
.


✨ El cáliz goloso que decide sacar MÁS resina

Cuando todo indica que ya está,
va y saca otra capa.

Y otra.

Y otra.

No porque tenga sentido,
sino porque puede.

ADN tirando dados.
Probabilidad jugando a los palazos.
Caos con olor rico.


🧬 La Planta-Mutante (modo manifiesto)

Todo lo que nombramos existe.
Es real.
Pasa, puede pasar, va a pasar
y está pasando ahora mismo
en algún patio, balcón, indoor o maceta olvidada.

Porque:

La mutación no es un error.
Es una respuesta creativa al silencio del entorno.

Y sí:

“el hermafroditismo es casi imposible de evitar,
pero aun así el milagro de la vida
es un evento fugaz y esquivo”

La planta no promete nada.
Ensaya.

Como el burro que toca la flauta.
Como Gecko cuando desaparece…
y vuelve.

Comentarios

Entradas populares